Estados psicóticos. Corporaciones despóticas I

Ahora que los drones se han convertido en un arma de guerra, ¿es posible que el gobierno se haya convertido en un instrumento del Estado?

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Conforme los EE.UU. se fragmentan en bancarrotas separadas, un republicano escribe un libro titulado: “El pueblo ha hablado ─ ¡y está equivocado!”

Un gran general americano, que preparaba su dimisión de una guerra que sabía no se puede ganar con un Comandante en Jefe que está a miles de kilómetros de distancia y desconoce la estrategia militar, se sinceraba con un periodista diciendo: “Yo creo que el Presidente tiene miedo”.

El fracaso americano es un modelo social que se puede medir con tres acontecimientos:

1. El fracaso a la hora de imponer su sistema en Afganistán, como le había ocurrido a los rusos antes que a ellos.

2. El fracaso a la hora de imponer su sistema en Iraq, tras una ‘guerra de pavor y destrucción’, con un dictador derrocado, una maquinaria militar desmantelada, con sus armas y oficiales y un gobierno ministerial cesado, y con una población segmentada en tres unidades opuestas: dos enemigos religiosos y una tercera enemiga étnica de los árabes.

3. El fracaso a la hora de imponer su sistema en Libia tras una guerra aérea, la sublevación financiada de facciones y el derrocamiento del sistema estatal del dictador, asesinado junto con toda su familia.

El estadio final de anarquía en el que se ha sumido al arruinado Estado de Iraq, ha desembocado en una situación que elude todo análisis racional.

Los discriminados y resentidos militares Ba’azistas han hecho una alianza con el otro enemigo del gobierno de Bagdad controlado por la shi’a: los salafistas radicales. Autoproclamándose Califato Islámico y desafiando los anales de la historia, ha establecido sus operaciones militares como si fuese un Estado. A pesar de controlar un territorio enorme, desde Iraq hasta Siria, sigue siendo una operación militar móvil sin la menor traza de la condición propia de un Estado cívico.

Para una cultura entregada a una ideología y una forma de vida, diseñada por los medios de comunicación, que en casa predica la tolerancia, acontecimientos caritativos y desfiles de celebridades, junto con una guerra en manos de drones y bombarderos que masacran de forma indiscriminada a familias enteras en pueblos remotos del Himalaya y Filipinas, unas pocas y siniestras decapitaciones han producido en Washington una histeria casi incontrolable. El alarde que supuso mostrar unas pocas cabezas por la facción militar jawariŷ que pretende ser un Estado, (¿qué hacían allí las víctimas, para empezar?), tuvo como resultado una filosofía alborotada de noticias de última hora que hablaba de una nueva guerra, liderada por los EE.UU., cuyo objetivo es, una vez más, intentar recomponer el destrozado Estado de Iraq.

Desde el punto de vista de la historia, Iraq está acabado. Hubo dos hombres que podían haberlo salvado. Dr. Shalabi, el mejor cerebro de Iraq, cuyos embauques, para empezar, propiciaron la guerra iraquí. Es rechazado porque entregaría el país a Irán. El segundo es el Dr. Alawi, también shi’a, aunque no dogmático, un hombre sabio y culto totalmente rechazado por la política shi’a de al-Maliki.

Esto aporta al mundo la psicosis actual de un Presidente americano sin consejeros de valía; la historia de su vida.

Nacido musulmán y educado como tal, lo rechazó para convertirse en abogado/político. Pero hasta hora, su único logro político ha sido la habilidad de bajar las escaleras de un avión sin tocar las barandillas.

América, dirigida por un líder que ha rechazado Islam, vuelve a patrocinar asesinatos en masa en Iraq. Estos son sus aliados democráticos:

1. La dictadura de Egipto que gobierna tras haber eliminado ¡un gobierno democrático elegido por los votos de la mayoría!

2. La dictadura shi’a de Asad en Siria.

3. El régimen shi’a de Bagdad gobernado por Irán.

4. El Irán nuclear, ahora un aliado.

5. Una coalición de Estados que dependen de economías basadas únicamente en el dólar y que siguen siendo serviles desde la conquista de Europa por los EE.UU. en 1945.

La pregunta del millón: ¿Si el Comandante en Jefe ha perdido el control de un Detroit en bancarrota, qué posibilidades tiene de tener el control de Bagdad?

Cuando uno contempla la situación del mundo y su locura:

Una Rusia poscomunista con una doctrina racial fascista que deroga la doctrina del estado soberano.

Una China postcomunista que masacra a los uigur y a los tibetanos que quieren la libertad calificándolos de ‘separatistas’.

Europa, el centro de control de los banqueros que se fragmenta lentamente en zonas con una doctrina separatista: Escocia, Bretaña, Venecia, Cataluña, los vascos, los flamencos.

La psicosis de América: su petróleo en colonias esclavas musulmanas, su apoyo militar al enemigo de esas colonias: Irán/Siria.

El poeta que contribuye a la mejora de mi calidad de vida, Horacio, me recuerda que los hombres siempre han sido así:

 ‘Quo, quo scelesti ruitis? aut cur dexteris
aptantur enses conditi?…
neque hic lupis mos nec fuit leonibus
umquamnisi in dispar feris’.
“¿A dónde, a dónde vais corriendo hacia esa locura perniciosa?
¿Por qué desenvaináis las espadas que acaban de enfundarse?…
Este no es el camino de los lobos o los leones;
Solo son feroces con las demás especies”.

(Horatio Flacci Opera: Oxford Classical Texts)

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