Para entender la crisis de Oriente Medio tenemos que regresar a la historia m√°s reciente, tenemos que volver al Oriente Medio en el que se ve√≠a a Saddam como una fuerza estabilizadora. De forma s√ļbita, Saddam prepar√≥ su bien equipado ej√©rcito y atac√≥ Ir√°n. En esos d√≠as yo estaba en Abu Dhabi donde, con Shayj Shadhili an-Naifa, que Allah est√© complacido con √©l, hab√≠amos organizado un congreso sobre el Fiqh Maliki. En el segundo d√≠a se detuvo el apretado programa para permitir que un ministro del gobierno de Saddam se dirigiera a los ‚Äėulama all√≠ reunidos. El ministro nos dijo que el ataque contra Ir√°n era parte de un conflicto de larga duraci√≥n que era incluso anterior al Islam. El ministro hab√≠a sido enviado para obtener apoyos y enviar un mensaje que luego confirmar√≠a ante Saddam. El mensaje era que el respaldo pasivo de los Emiratos ser√≠a un ejemplo de unidad √°rabe. Debe recordarse que el escenario en el que se desarrollaba esta operaci√≥n militar era bajo el m√°s que exitoso gobierno de Jomeini. Desde ese d√≠a hasta el t√©rmino de una serie de batallas atroces, el ej√©rcito de Saddam destroz√≥ a la resistencia iran√≠ oblig√°ndoles a firmar la paz. Debe recordarse tambi√©n que en ese entonces, cuando se firma el tratado de paz tras un prolongado conflicto, el ej√©rcito de Saddam protagonizaba la escena dominante de la presencia √°rabe. Alentado con esto, el siguiente paso fue el infausto error estrat√©gico de la invasi√≥n de Kuwait. Obligado a ser condescendiente, el dictador pas√≥ a una especie de jubilaci√≥n forzosa. En ese momento, lo que quer√≠a el estamento militar americano era entrar y poner fin al asunto, esto es, abolir la dictadura y que luego pasara lo que tuviera que pasar.

Llegamos entonces a la √©poca de Bush II que estaba rodeado por los as√≠ llamados ‚Äėneo-cons‚Äô. Lo que vino a continuaci√≥n fue ‚Äėla conmoci√≥n y el pavor‚Äô y una guerra rel√°mpago que devast√≥ Bagdad. En ese momento fue cuando el mundo horrorizado fue invadido con el siguiente mensaje pol√≠tico: ‚ÄúHay que llevar la democracia a Oriente Medio‚ÄĚ. Lo primero que hizo la persona a cargo de la operaci√≥n fue desmantelar por completo al ej√©rcito iraqu√≠. De la noche a la ma√Īana, los integrantes del mismo se encontraron desmovilizados, sin rango y sin posici√≥n social. Lo que es preciso comprender, es que haberles despojado de sus uniformes, del rango y del estatus que esos hombres ten√≠an ante los ojos de los iraqu√≠es ‚ĒÄcosas que desaparecieron de la noche a la ma√Īana‚ĒÄ hizo que esas tropas de choque, muy cultas y adiestradas, fueran ahora una especie de no-personas en el nuevo territorio que hab√≠a sido Iraq y que ahora estaba controlado por Ir√°n.

Como reunirse es la cosa que s√≠ pueden hacer los militares, no perdieron ni un minuto. Regeneraron lo que de hecho era el alto mando militar del ej√©rcito de Saddam y comenzaron a explorar las posibilidades de recuperar su territorio. Desde el punto de vista estrat√©gico sab√≠an de sobra que surgir como una fuerza saddamita renovada no ser√≠a posible. Ten√≠an que encontrar un ‚Äėmodus operandi‚Äô que asestara un golpe al mundo con su propia versi√≥n de ‚Äėconmoci√≥n y pavor‚Äô. Sabiendo que pod√≠an contar con los jefes tribales sunnitas, encontraron la dial√©ctica perfecta que iba a inflamar, no solo a Bagdad, sino a los EE.UU. Cuando surgieron, y esto no se debe olvidar, lo hicieron al completo y listos para la guerra. Su arma ideol√≥gica fue abrazar la antigua lucha wahabi que unificaba a los sunnitas y defin√≠a a los shi‚Äôa como enemigos. Debe recordarse que esa parte de la experiencia en tiempos de Saddam hab√≠a consistido en atemorizar a los perseguidos kurdos y shi‚Äôa. Saddam hab√≠a prohibido la celebraci√≥n de Ashura y la autoflagelaci√≥n p√ļblica que era su parte esencial. Adem√°s de todo esto, hab√≠an reclutado una unidad de comunicaciones de sofisticada tecnolog√≠a experta en el uso y difusi√≥n de la propaganda adecuada.

Deteng√°monos ahora y observemos cualquier mapa que muestre los campos de batalla desde Siria hasta las murallas de Bagdad. ¬°Fij√©monos en lo r√°pido que ha ocurrido todo! Eso no era una chusma de soldados descontentos, sino un ej√©rcito reformado que respond√≠a de manera soberbia a la disciplina m√°s estricta. Fij√©monos en c√≥mo avanzaron en sus primeras semanas exitosas; y tengamos presente que la √ļnica voz que dijo que eso no podr√≠a ocurrir de la noche a la ma√Īana fue la de los experimentados miembros del alto mando de los EE.UU. Miremos el mapa de nuevo. ¬ŅD√≥nde est√° el liderazgo? Yo dir√≠a ¬Ņd√≥nde est√° el alto mando? Es evidente que es m√≥vil y se mueve con gran rapidez por territorio prohibido. El reclutamiento y entrenamiento de bombas-suicidas tuvo lugar en la segunda fase de la operaci√≥n militar. Estudiar el mapa una vez m√°s y ver c√≥mo se han desplegado. Fijaos en las t√°cticas militares que han utilizado; para algunos de ellos era la segunda o tercera operaci√≥n militar que completaban con √©xito.

Estamos hablando de un alto mando militar con una gran disciplina e instrucci√≥n. Fijaos en c√≥mo han utilizado los medios de comunicaci√≥n para fomentar la ilusi√≥n de la terrible amenaza de una insurrecci√≥n isl√°mica. Estamos hablando de una fuerza de choque en la c√ļspide su poder con un ej√©rcito cada vez mayor, reclutado por toda Europa, con verdugos obedientes que har√°n lo que se les diga porque est√°n bajo juramento desde el primer d√≠a. Esas primitivas banderas con solo tres palabras en ellas, como si no tuvieran m√°s tiempo que para eso, o con el √°rabe justo para esos nuevos reclutas, siervos futuros de un genial alto mando militar. Los gobiernos europeos est√°n pagando un precio terrible por creerse el mito de un nuevo despertar de las puertas de Bagdad que invadi√≥ el norte con tanto √©xito e intensidad. Esta no era la factura terrible que el fantasma de Saddam estaba presentando a sus enemigos.

Lo que no se debe olvidar es que el Islam es una religi√≥n mundial que tiene m√°s de dos mil millones de seguidores. Cada d√≠a el taw√Ęf circunvala la Ka‚Äôba, y una vez al a√Īo los musulmanes, llenos de entusiasmo, se disponen a cumplir los ritos de la peregrinaci√≥n dejando atr√°s a los millones que desear√≠an poder acompa√Īar a sus hermanos en el haŇ∑Ň∑ bendecido.

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